¿Qué protección ha presentado el ejército a su patrona y Generala?

La Fe de San Martín y la Virgen Generala

15/07/2025

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La figura del General Don José de San Martín, Libertador de América, ha sido objeto de innumerables análisis y, en ocasiones, de especulaciones que distorsionan su verdadera esencia. Entre los 'misterios' que rodean su vida, uno de los más persistentes es el de su fe. ¿Fue San Martín un católico devoto o un miembro de la masonería? ¿Se opuso la Iglesia a que sus restos descansaran en la Catedral Metropolitana? Este artículo, basado en rigurosos documentos históricos recopilados por el historiador Roberto Colimodio, busca arrojar luz sobre estas interrogantes, revelando una faceta de San Martín quizás menos conocida pero profundamente arraigada en su ser: su inquebrantable religiosidad cristiana.

¿Qué protección ha presentado el ejército a su patrona y Generala?
“La decidida protección que ha presentado al ejército su patrona y generala, nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora el adjunto bastón como propiedad suya, y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho ejército”.

Acompáñanos en este recorrido por la historia para desentrañar las verdades detrás de los mitos y comprender la profunda conexión entre la fe, los próceres de nuestra independencia y la devoción mariana que marcó a nuestros ejércitos.

Índice de Contenido

Desentrañando la Fe de San Martín: ¿Realidad o Mito Masónico?

Por mucho tiempo, ha circulado la creencia de que Don José de San Martín formaba parte de la masonería. Sin embargo, una revisión exhaustiva de los registros y testimonios de la época no respalda esta afirmación. No existe un solo documento o testimonio fehaciente que demuestre su pertenencia a logias masónicas. Es más, incluso figuras prominentes de la masonería argentina como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, quienes a menudo reivindicaban a sus pares, nunca reconocieron a San Martín como masón. Tampoco la famosa Logia Lautaro, de la cual San Martín fue fundador en América, es reconocida por ellos como una entidad masónica en el sentido estricto.

En contraposición a esta narrativa, los trabajos del historiador Roberto Colimodio revelan una realidad distinta: la profunda fe inquebrantable de San Martín. Su religiosidad no era una mera formalidad, sino una convicción que se manifestaba en su vida personal, sus decisiones de gobierno y, de manera muy notable, en la organización y espíritu de sus ejércitos.

Un Héroe de Fe: Prácticas Religiosas en el Campo de Batalla y la Vida Civil

La religiosidad de San Martín no era un aspecto oculto, sino que se reflejaba abiertamente en sus acciones y disposiciones. Ya en 1808, durante el motín de Cádiz, siendo edecán del general Solano, San Martín buscó asilo en una ermita dedicada a la Virgen. La turba, en su furia, perdonó su vida al verlo amparado bajo la protección de la Madre de Dios, un indicio temprano de su devoción mariana.

Al fundar el Regimiento de Granaderos a Caballo en 1812, San Martín no solo dictó reglamentos militares, sino que también incluyó directrices para las prácticas del buen cristiano. Se establecieron rezos diarios por la mañana después de la diana y el rezo del Rosario todas las noches. Los domingos y días festivos, el Santo Oficio de la misa era celebrado por el capellán del Regimiento en la Parroquia del Socorro. Estas disposiciones evidencian su compromiso con la vida espiritual de sus tropas.

Durante la campaña del Ejército de los Andes en Mendoza, la fe continuó siendo un pilar fundamental. En 1815, el propio San Martín solicitó a Buenos Aires un altar portátil para oficiar la misa en el campamento. Frente a este altar, el General y su Estado Mayor asistían al oficio y a las pláticas del Capellán Güiraldes. Las 'Memorias' del Coronel Carlos A. Pueyrredón confirman que 'Todas estas prácticas religiosas se han observado siempre en el regimiento, aún mismo en campaña. Cuando no había una iglesia o casa adecuada, se improvisaba un altar en el campo, colocándolo en alto para que todos pudiesen ver al oficiante'. Esto demuestra que la fe no era un accesorio, sino una parte integral de la disciplina y moral de sus fuerzas.

El General Manuel Belgrano, otro prócer de profunda fe, le aconsejaba en una carta a Tucumán: 'La guerra no debe usted hacerla solo con las armas, sino afianzándose siempre, en las virtudes naturales cristianas y religiosas en la fe católica que profesamos, implorando a Nuestra Señora de la Merced nombrándola generala'. Este consejo subraya la importancia de la dimensión espiritual en la gesta independentista.

Acciones de Gobierno con Sello Católico

La religiosidad de San Martín trascendió el ámbito militar para manifestarse en sus acciones de gobierno. En Perú, sus disposiciones reflejaron su profundo catolicismo. El primer artículo del Estatuto del 8 de octubre de 1821, que regulaba los actos de su propio gobierno, establecía sin ambages: 'La religión católica, apostólica, romana es la religión del Estado. El gobierno reconoce como uno de sus primeros deberes el mantenerla y conservarla por todos los medios que estén al alcance de la prudencia humana. Cualquiera que ataque en público o en privado sus dogmas y principios, será castigado con severidad a proporción del escándalo que hubiere dado'. Esto no es la postura de un escéptico o un masón, sino la de un líder que considera la fe como un pilar fundamental de la sociedad y el Estado.

Incluso después de la histórica entrevista de Guayaquil, al despedirse de Perú, San Martín realizó actos que llevaban el sello de una sentida religiosidad. El 22 de agosto de 1822, ordenó grandes vísperas en honor de Santa Rosa de Lima, y el 30 de agosto, una solemne misa y procesión. Publicó un decreto para la instalación del Congreso, estableciendo las funciones religiosas y el juramento que debían prestar sus integrantes: '¿Juráis conservar la santa religión católica, apostólica, romana como propia del Estado y conservar en su integridad el Perú?'. Estas acciones demuestran una coherencia entre su vida pública y sus convicciones personales.

La Religiosidad en su Vida Personal

Las raíces de la fe de San Martín se remontan a su hogar. Sus padres, ambos terciarios dominicos y cofrades de Nuestra Señora de la Blanca, le inculcaron una tradición familiar auténticamente cristiana. Su encuentro con Remedios de Escalada, su futura esposa, se dio durante una misa de Gloria en el templo San Miguel Arcángel. Su matrimonio se celebró con misa de esponsales, recibiendo la bendición y la comunión, lo cual, según el historiador Guillermo Furlong, 'no era muy común entonces el comulgar en días de bodas', lo que resalta la particular devoción de San Martín al construir su hogar cristiano.

Un objeto que simboliza su piedad personal es un rosario de madera del monte de los Olivos, que conservó por muchos años. Este rosario, obsequio de una hermana de caridad que lo cuidó tras la batalla de Bailén en 1808, fue donado por la familia de Manuel de Olazábal al Museo de Granaderos. San Martín se lo regaló a Olazábal en 1820 'para que le trajera suerte y se recuperara de sus heridas', y se dice que 'lo usó siempre y se lo vi suspendido del cuello debajo de la casaca a manera de escapulario'. Este detalle íntimo subraya su conexión personal con la fe.

Su correspondencia privada también es un testimonio elocuente. En una carta a Tomás Guido desde Bruselas, el 6 de enero de 1827, escribió: '¡Gran Dios! Echad una mirada de misericordia sobre las Provincias Unidas. Sí amigo mío, toda la protección del Ser Supremo se necesita para que ellas no se arrepientan de tal elección. Él lo dirá'. A Dominga Buchardo de Balcarce, su futura consuegra, le expresó desde París el 15 de diciembre de 1831: 'Dios ha escuchado mis votos, no solo encontrando reunidas estas cualidades en su virtuoso hijo, don Mariano, sino también coincidir el serlo de un amigo y compañero de armas'. Y nuevamente a Tomás Guido el 15 de abril de 1843: 'Quiera Dios oír mis votos, en su favor, ellos serán siempre porque terminen nuestras disensiones y renazcan los días de Paz y unión de que tanto necesita nuestra patria para su felicidad'. Finalmente, su testamento, fechado el 23 de enero de 1844, comienza con la solemne declaración: 'En el nombre de Dios Todo Poderoso a quien reconozco como hacedor del Universo'. Todas estas citas revelan un hombre que constantemente invocaba y reconocía la acción divina en su vida y en la de su patria.

La Virgen del Carmen: Patrona y Generala del Ejército de los Andes

La profunda devoción mariana de San Martín encontró su expresión más emblemática en la proclamación de la Virgen del Carmen como Patrona y protectora del Ejército de los Andes. Pocos días antes de emprender el épico cruce de los Andes, se llevó a cabo una solemne ceremonia, descrita por Gerónimo Espejo y Damián Hudson. A las 10 de la mañana, junto a la iglesia de San Francisco, se formó una procesión imponente. Marchaban 'San Martín, de gran uniforme, con su brillante Estado Mayor y lo más granado de la sociedad mendocina'. Hubo una misa solemne, un panegírico y un tedeum. El momento culminante llegó cuando, al asomar la bandera junto con la imagen de la Virgen, 'el general San Martín le puso su bastón de mando en la mano derecha'. Este gesto simbólico no solo era un acto de fe, sino también una declaración pública de que la Virgen era la verdadera comandante de sus fuerzas.

San Martín ratificó esta devoción el 12 de agosto de 1818, con palabras que no dejan lugar a dudas: 'La decidida protección que ha presentado al ejército su patrona y generala, nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora el adjunto bastón como propiedad suya, y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho ejército'. Este acto reafirmó la convicción de San Martín de que la intervención divina, a través de la Virgen del Carmen, había sido crucial para las victorias obtenidas por su ejército.

¿Por qué se celebra el día de la patrona del Ejército Argentino?
En el día de la Patrona del Ejército Argentino, el Liceo Militar «GENERAL SAN MARTÍN» saluda a su Virgen Generala pidiendo su bendición y protección. Antesde la Batalla de Tucumán, el general Manuel Belgrano, devoto de la Virgen María, había puesto bajo la protección de la Virgen de las Merced a todas las tropas patriotas.

El Descanso Final de un Prócer: El Mausoleo en la Catedral Metropolitana

La muerte de San Martín, ocurrida en Boulogne-sur-Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850, también estuvo marcada por su fe. Falleció con un crucifijo en el pecho, y aunque no recibió los últimos sacramentos debido a la repentinidad de su deceso, su responso se rezó en la iglesia de San Nicolás. Sus restos embalsamados fueron depositados por 11 años en la cripta subterránea de la catedral de Boulogne, y no, como algunos han sugerido, en algún templo o cementerio masónico. Desde 1880, sus restos descansan finalmente en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, el lugar más sagrado de la capital argentina.

El largo y complejo viaje de 30 años que demoró la repatriación de los restos de San Martín generó diversas especulaciones, entre ellas la idea de que la Iglesia se había opuesto o había impuesto condiciones para que el Libertador reposara en la Catedral. Sin embargo, los documentos históricos primitivos, consultados por el historiador Roberto Colimodio junto con Martín F. Blanco, desmienten categóricamente esta afirmación.

En 1876, a propuesta de José Prudencio Guerrico, se presentó una solicitud al arzobispo León Federico Aneiros para que los restos de San Martín fueran depositados en la antigua Capilla Baptisterio de la Catedral. La solicitud justificaba el pedido con antecedentes de grandes figuras históricas sepultadas en catedrales europeas. Lejos de encontrar resistencia, el acuerdo se resolvió en apenas 15 minutos, como consta en el acta del 17 de abril de 1876:

'En 17 de Abril de 1876, reunidos en su Sala de Acuerdos, en Cabildo extraordinario, los cuatro señores dignidades y los cuatro señores canónigos, al margen inscriptos, bajo la presidencia del primero, el Secretario hizo lectura de una Nota del Ilustríisimo y Reverendísimo Señor Arzobispo acompañando las de la Comisión de la Municipalidad encargada de la traslación de los restos del General Argentino Don José de San Martín, en la que se pedía al Honorable Cabildo la Capilla de esta Iglesia que anteriormente sirvió de bautisterio y que estaba vacía, para en el frente oeste de ella levantar un altar a Santa Rosa de Lima y en el frente Sud un sarcófago que contuviera las cenizas de ilustre guerrero de la Independencia; y acabada su lectura, el Cabildo acordó unánimemente cuanto se pedía en la precitada Nota, dando cuenta en otra al Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de este en Acuerdo, con lo que se levantó el Acuerdo a las diez y un cuarto de la mañana habiendo empezado a las diez.'

El mismo día, el Deán Dr. Ángel Brid informaba al Arzobispo: 'Que reunido el cabildo que presido en acuerdo extraordinario, se ha expresado unánimemente conforme con el proyecto de dicha comisión, mirando como una de las preeminencias y de las glorias de la iglesia metropolitana ser la depositaría de los restos de tan ilustre varón'. Una vez más, la evidencia documental disipa la fantasía: la aceptación fue plena y sin condiciones, incluyendo la posterior permuta de la Capilla Baptisterio por la de Nuestra Señora de la Paz, solicitada por la municipalidad en 1877.

Para clarificar, podemos comparar el mito versus la realidad de este evento:

Mito PopularRealidad Documentada
La Iglesia se opuso o impuso condiciones restrictivas para el entierro de San Martín en la Catedral.El Cabildo Eclesiástico acordó unánimemente la solicitud en apenas 15 minutos, sin objeciones.
San Martín no era suficientemente católico para ser enterrado en un lugar sagrado.Los documentos y su vida personal demuestran una profunda religiosidad y fe cristiana.
El lugar de descanso final en la Catedral fue una concesión a regañadientes.La Iglesia consideró un honor y una gloria ser la depositaria de los restos de un prócer tan ilustre.

La Virgen de la Merced: Generala y Patrona del Ejército Argentino

Si bien San Martín tuvo una especial devoción por la Virgen del Carmen, la historia del Ejército Argentino también está intrínsecamente ligada a otra advocación mariana: la Virgen de la Merced, proclamada su Generala del Ejército y Patrona.

Esta tradición se remonta al General Manuel Belgrano, otro pilar de la independencia argentina y un ferviente devoto de la Virgen María. Antes de la trascendental Batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, Belgrano puso a todas las tropas patriotas bajo la protección de la Virgen de las Merced. La victoria obtenida ese día fue tan significativa que Belgrano, profundamente agradecido, le rindió homenaje esa misma tarde. En el parte que envió a Buenos Aires, se puede leer su reconocimiento: 'La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos'.

Días después de la victoria, Belgrano hizo oficiar una misa solemne en honor a la Virgen en la iglesia de La Merced en Tucumán. Durante la ceremonia, en un gesto de profunda humildad y gratitud, le entregó su bastón de mando, colocándolo entre los pliegues de su manto. Con este acto, Belgrano, emocionado por el triunfo, nombró a la Virgen de la Merced como 'Generala y Patrona del Ejército'.

La noticia de este nombramiento llegó a Buenos Aires, donde las religiosas de la Orden de la Merced se movilizaron. Con gran fervor, comenzaron a coser escapularios de la Virgen, llegando a entregar más de 4000. Estos escapularios fueron usados por los soldados de Belgrano en la posterior y victoriosa Batalla de Salta, reforzando la idea de la protectora divina de las tropas.

Estos hechos no solo dieron origen a la condición de Patrona del Ejército Argentino para la Virgen de la Merced, sino que también consolidaron una profunda devoción hacia esta advocación de la Virgen María en todo el país, que perdura hasta nuestros días.

Preguntas Frecuentes sobre la Fe de San Martín y el Ejército

¿Era San Martín masón?

No existen documentos históricos o testimonios fehacientes que demuestren la pertenencia del General José de San Martín a la masonería. De hecho, historiadores como Roberto Colimodio y las propias declaraciones de masones prominentes de la época no lo reconocen como tal. La evidencia documental apunta a una profunda y sostenida religiosidad cristiana a lo largo de su vida.

¿Qué Virgen fue la patrona del Ejército de los Andes?

El General San Martín proclamó a la Virgen del Carmen como la Patrona y protectora del Ejército de los Andes antes de iniciar el Cruce de los Andes. Le entregó su bastón de mando como símbolo de su liderazgo supremo sobre el ejército, un gesto que repitió años después.

¿Por qué la Virgen de la Merced es la Generala del Ejército Argentino?

La Virgen de la Merced fue nombrada Generala del Ejército por el General Manuel Belgrano. Tras la victoria en la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812, día de Nuestra Señora de la Merced, Belgrano le entregó su bastón de mando en agradecimiento por la protección divina, instituyéndola como Patrona y Generala de las tropas patriotas.

¿Se opuso la Iglesia al entierro de San Martín en la Catedral Metropolitana?

Los documentos históricos desmienten esta creencia popular. Cuando se solicitó el permiso en 1876 para que los restos de San Martín reposaran en la Catedral de Buenos Aires, el Cabildo Eclesiástico acordó la petición de manera unánime y en muy poco tiempo (15 minutos), considerando un honor ser los depositarios de los restos de tan ilustre prócer.

La figura del General José de San Martín emerge, a la luz de los documentos históricos, no solo como un estratega militar y un líder político excepcional, sino también como un hombre de profunda fe inquebrantable. Su vida, desde sus acciones personales hasta sus decisiones de gobierno y la organización de sus ejércitos, estuvo permeada por una sincera religiosidad cristiana y una marcada devoción mariana. Tanto la Virgen del Carmen, su Patrona y protectora personal y del Ejército de los Andes, como la Virgen de la Merced, la Generala del Ejército Argentino por nombramiento de Belgrano, son testimonios de cómo la espiritualidad jugó un papel crucial en la gesta independentista. Despojando los mitos y las interpretaciones erróneas, la historia nos revela un San Martín más completo, cuya fe fue, sin duda, una de las fuerzas motrices detrás de su grandeza.

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